jueves, 7 de diciembre de 2017

TP 1400: Un cierre gris, como el balance de toda la temporada

El cielo gris  amenazaba, y finalmente descargó sus chaparrones para luego
amainar. Lloviznó durante la segunda parte de la final, y cesó por completo
cuando la temporada 2017 del Turismo Pista 1400 llegó a su fin, el pasado
domingo en el Autódromo "Ciudad de Concordia". Walter Giovenale es el
legítimo  campeón desde las 20: 05 de ese día, cuando se firmó el acta de
aprobación de la técnica.

Fue el corolario de un año en el que el TP 1400 no cumplió con las expectati-
vas que generó, a pesar del ingreso de dos nuevos chasis (la motorización es
la misma de siempre, Fiat) dejando en evidencia lo mucho que habrá que
trabajar para corregir todos los errores que se cometieron en todos los niveles.

Le estaría faltando una reunión grande, en la que todos puedan expresarse,
que se hagan las pequeñas correcciones al reglamento deportivo que se ten-
gan que hacer, de manera tal que ciertas cosas no se vuelvan a repetir. Es
apenas una humilde sugerencia de este autor.

Los disconformismos se pueden "pulir" hablando. Explicando y escuchando,
sin temor a tener que volver hacia atrás en las resoluciones, si eso conlleva a
una mejor convivencia. Perder dos importantes pilotos, campeones ellos alguna
vez, no es un buen balance para la presente temporada. Sería hora de preguntar-
se ¿Qué pasó? ¿En qué podemos mejorar? etc. antes de que la "sangría" de
pilotos siga adelgazando la categoría, y lo que es peor, minando su ya bastante
poco luminosa credibilidad.

Ahora sí, vamos a pasar a la crónica de este deslucido Coronación 2017.

Para empezar, dos sorpresas en patio de boxes. Una la presencia del de Villa
Elisa, Ricardo Garnier, a quien creíamos que F.A.E. iba a suspender aunque
sea provisoriamente luego de los penosos sucesos acaecidos en la fecha
anterior, más precisamente cuando se llevaba a cabo el examen técnico. Esa
tarde fuimos mudo testigo de más de un hecho de violencia (Garnier debió
ser reducido por el personal de seguridad del Autódromo) en el que también
se vieron involucrados allegados -no mecánicos ni concurrente- del piloto
Ignacio Rodríguez, cuya ausencia no llamó la atención, teniendo en cuenta
la gravedad de los sucesos.

Punto en contra entonces para los encargados de hacer justicia. Uno de los
digamos "contendores" (perdón, creemos que es la palabra más apropiada,
porque no se tiraron con flores precisamente) quedó con una lesión en un
ojo, y eso lo dice todo. Si la sangre es la medida, también hubo una nariz
ensangrentada, así que tampoco vale eso de "La sangre no llegó al río"...

Segunda sorpresa: Bienvenido sean los debutantes, y más si estrenan un
moderno chasis de Chevrolet Celta (el mal llamado "auto del futuro" en
la categoría) pero...¿en un Coronación? ¿con motor del mismo motorista de
uno de los equipos que peleaba el torneo? Aquí se les pasó por alto algo
muy grave a la Comisión Directiva. Esto no se da en ninguna otra categoría.
Además, tácitamente, después de los graves incidente en 1993 en el Rally
Entrerriano cuando un invitado al Coronación dejó sin corona a Roberto
Castelli, creíamos que se había firmado un pacto para no "invitar" nunca
más a nadie a un Coronación. Pero no.

Consultado al respecto, un integrante del equipo nos dijo "Gastón no suma,
corre como invitado". No sumaba es cierto, pero ése no es el punto, porque
existía el riesgo latente de que el bueno de Gastón, sin querer... reste.

Y lamentablemente, eso fue exactamente lo que sucedió.


GIOVENALE, EL QUE APOSTÓ TODO SU CUERPO A GANADOR...Y GANÓ

Walter Giovenale fue inalcanzable desde la primera práctica. Sin desmerecer a
sus rivales directos a fin de la temporada (léase José Orellana y David Lound)
era para nosotros "el gran candidato" al arrancar la misma.

El inicio había sido decepcionante, a tal punto que cuatro fechas antes del
cierre llegamos a creer que se le escaparía, una vez más. Como suele suceder
en este deporte, su más duro rival estaba en el seno de su mismo equipo. Y tras
alguna "entrevista de Guayaquil" (pero en el barrio Juan XXXIII) nos sorprendió
con una "sanmartiniana" renuncia a disputar el Coronación.

Adujo "motivos particulares" cuando le preguntamos la causa, dejando en el aire
la sensación de que no estaba conforme con algo o con alguien. El error del Pre-
Coronación, cuando lo sancionaron por "quebrar la línea de marcha cuando no
había superado totalmente a su rival" (Giovenale) en tanto el mismo Walter no
recibiera sanción alguna cuando reinició su carrera en el lugar que se le dió en
gana, sin esperar el paso del último auto, como se estila, influyó muchísimo en
dicha decisión.

Nótese que decimos "error" pero no se lo atribuimos a alguien en particular, pero
dejamos en claro que alguno se equivocó, y se equivocó feo. Muy importante es
en este deporte que las autoridades den sensación de ser ecuánimes. Se ruega, Sr.
lector, interpretar estos últimos párrafos como "antecedente".

Sin desmerecer a nadie, en realidad. Porque Walter apostó fuerte, se hizo operar
de su pequeña anomalía que lo hacía caminar rengo y le producía dolores inenarra-
bles en las espalda -a pesar de correr vendado y duro como una momia- para poder
estar en igualdad física con los restantes pilotos. A la máquina ya la tenía, el Duna
que alguna vez corriera Facundo Pierini, y que él llevara al triunfo (con hándicap
físico y todo) que estaba atendida por el Pierini Competición.

Este año además, Walter agrandó su joven familia, lo que conlleva a muchas cosas
en la mente de un piloto (es falso eso que pierde una décima por vuelta por cada
hijo) también la notable actuación en su debut en el Turismo Pista de la APTP, en
fin... todo eso lo hizo arrancar seguro, confiado, rindiendo a pleno...y por último
sumemos la lluvia ¡Bingo! Se le dieron todas, sí. Pero Walter puso lo suyo dentro
del Fiat, lo que no es poco.

En los ensayos lo había anunciado, y concretó la pole en la clasificación, más
precisamente en la tanda 1: 1' 29" 681 pero había que esperar a la tanda 2, en la
que salían Chiraulo (que reapareció tal cual nos había prometido) y Dubois. A
Martín le faltaron tres décimas, y entonces, Walter le empató la línea a José
Orellana en la tabla prácticamente. Detalle: Giovenale no repitió el 1' 29" 223
del entrenamiento matinal, pero igual le alcanzó.

Nubes amenazantes pero sin lluvia todavía, la primera serie no fue un paseo para
el principal candidato. A las 14: 14 los que lo seguían eran Roude, Dubois y
Francois, formando un cuarteto, delante de la dupla Chiraulo- Roncaglione.

Francois pasó al debutante de Colonia Mabragaña en la tercera vuelta y fue por
su compañero de equipo. Recién en la cuarta ronda Giovenale se podo alejar,
cuando las diferencias entre sí se alargaron, y el guardabarros trasero derecho de
Dubois empezó a despedir el clásico humo blanco que indica que el neumático
roza, en algunas curvas a la derecha.

Cuando terminó a las 14:23 del domingo 3 de diciembre, Walter Giovenale pasó
definitivamente a la punta del certamen. Francois pudo con Roude en el último
giro, como es ya un clásico de su parte. De todos modos, ocurrió a 1" 234 del
ganador. Cuarto Dubois, quinto Chiraulo y sexto Roncaglione, los tres separados
por dos segundos entre sí.

Hay que destacar que no tomó parte del evento Javier Gómez, saliendo con lo
justo de boxes para la segunda serie Alejandro Cáceres, que apenas daría un giro,
para volver de inmediato bajo el techo del recinto. La lluvia se había largado,.

Así pues, la segunda batería tuvo una demora importante, porque tras la vuelta
previa se autorizó el cambio de neumáticos, al declararse "pista mojada" tarea
que repitiendo un viejo vicio del automovilismo entrerriano se realizó en la grilla
como si fuera una asistencia remota de Rally, teniendo los boxes a 80 metros.

Hay que modificar el Reglamento, dotarlo del "Anexo" que sea necesario, porque
el Comisario Deportivo tiene las facultades pero muchas veces prefiere atenerse
rigurosamente a la letra muerta del Reglamento particular de cada categoría. Que
den un giro, cambien en boxes bajo atenta vigilancia y regresen a la grilla. En
algunos casos (clasificación) la letra lo impide, porque es "a box cerrado".

Se empaparon los mecánicos, y también Cecilia, la hermana de David Lound que
acarreó las ruedas para el cambio, justo en el momento que el chaparrón cobró su
mayor intensidad.

Y claro, a río revuelto ganancia de los pescadores. Una vez finalizada la batería,
se escucharon las quejas del concurrente de David, que nos aseguró que Huerta
había competido con neumáticos para lluvia de competición (lo que está permiti-
do, según el reglamento es libre) pero montadas en llantas de aleación también de
competición -"probablemente de un fórmula" se dijo- en flagrante infracción, que
se les pasó por alto a las autoridades.

Muy poco para decir de la competición en sí, porque con la largada al estilo de
las provinciales (dos vueltas detrás del A.S. antes de dar bandera verde) la
hilera ya arranca espaciada entre sí, lo que les conviene a la seguridad de los
pilotos, pero el espectáculo es nulo. 

Para colmo de males, Gustavo Bonnin imitó a Ale Cáceres y se metió en boxes
antes de cumplir un giro detrás del A.S. por lo que en pista quedaron apenas 4
autos. Lamentable.

Y antes de cumplir la segunda y soporífera pasada a marcha lenta, Héctor Prelat
no estaba en pista. Por lo que la "serie" se limitó a ver girar tres autos. En la
tercera pasada, el nuevo líder era Lound, cuando "despertó" Javier Huerta y se
le vino encima a Garnier, que sucumbió en la cuarta. En el último giro, con un
andar impresionante bajo la lluvia, Huerta también dejó atrás a Lound y se
adjudicó la serie, que según el cronometraje oficial duró 37, 51 minutos con
tiempos superiores a los dos minutos por vuelta.

Menos el de Huerta, el RV con 1' 49" 788, es decir casi 20 segundos más lento
que el de Giovenale en la primera serie (con piso seco). A partir de entonces,
como la llovizna no daba respiro, los equipos se dedicaron a aprontar los
neumáticos ancorizados.

O a fabricarlos, como en caso de Martín Miguel Chiraulo, que se lució haciendo
surcos con la maquinita, no solo para su Fiat Uno, sino que también se prestó
para "ancorizar" slicks de sus colegas. ¡Vaya paradoja! En carrera Martín duraría
apenas un centenar de metros.

El escaso público presente tenía la impresión de que estaba todo a favor de Walter.
De "improbable" o "hazaña" para David la cosa había virado a "utopía" pues no
dependía solamente de su desempeño, sino que tenía que esperar que le vaya mal
a Giovenale. En broma o en serio, un aficionado cercano a ese equipo nos dijo "Va-
mos a luchar por el subcampeonato"...palabras que resultarían proféticas.


Sin pelea directa por el título... y sin podio.

Las esperanzas de ver una lucha de igual a igual se fueron del todo cuando llegó la
hora de salir a pista y la llovizna seguía repiqueteando sobre los charcos. En las
condiciones imaginables, se largó la final. Todos detrás del Auto de Seguridad.

Apenas un giro y Cáceres repite la acción, se metió en boxes para no salir. Si le
sumamos a Javier Gómez que ya era espectador en la serie, fueron once los autos,
porque el Duna amarillo de Daniel Peliquero tampoco pudo salir a pista.

Giovenale, Huerta, Francois, Lound, Roude, Garnier, Dubois, Prelat, Chiraulo
Bonnin y Roncaglione. Éste era el orden antes de la primera vuelta "de verdad"
es decir la segunda pasada.

En la tercera el reaparecido Chiraulo quedó último, con el encendido fallando.
En esta vuelta, la primera que se computó como válida en la competencia (en
realidad se gastó combustible durante 20 giros más la vuelta para ir a la grilla) y
David Lound estaba tercero, seguido por Dubois. A Gustavo Francois lo habían
dejado atrás Roude y Garnier.

Posteriormente Francois siguió retrasándose hasta ser alcanzado por Gustavo
Bonnín, con el que protagonizó un intenso duelo que bautizamos "la guerra de
los Gustavos"...

Roncaglione había superado a Prelat, a pesar de las dificultades para frenar en
lo mojado que tenía en Uno de Agustín, con tendencia a irse de cola. Por un
momento creímos que se iba a despistar. El 128 del "veterinario volador" que
supiera estar al borde de "pegarse" otra vez, encontró al fin en la llovizna la
manera de lucirse, a pesar de circular en el décimo lugar en ese momento.

El pico emotivo de la final fue la cuarta vuelta. Lound hacía un descomunal
esfuerzo por acercarse a Huerta, quien desde la primera pasada fue el que
perseguía al líder Giovenale, despegado unos pocos metros en esta pasada
lo que significó que no tenía para más. No se escapaba Walter.

Chiraulo seguía con la falla, nadie entendió la razón por la cual no paró a
revisar, en el inicio de lo que se previa una larga final (duró media hora) en
tanto entre los colistas, Bonnin asediaba a Francois.

Roncaglione enfiló a boxes, poco más tarde haría lo propio Chiraulo, pero este
último no regresó a pista. Lo que hizo Agustín a partir de esa entrada, es digno
de ser destacado, porque Héctor Prelat tuvo la posibilidad de avanzar una
posición.

Sin embargo, en la séptima ronda se desvaneció la ilusión, porque Huerta se
volvió a acercar a Giovenale, incluso le mostró la trompa en algunos sectores.
A mismo tiempo, Lound pareció haber llegado a su límite, siendo acosado por
el otro Celta en pista, el de Gastón Dubois. Los nervios a full, el campeonato
estaba perdido y ahora pasó a peligrar el subcampeonato... el invitado cobró
un protagonismo que nadie tenía en sus planes...¿o sí?

Fernando Roude se puso de costado, al exigir los frenos en la última curva,
intentando llegarle a Francois, que circulaba pegado a Bonnin. El Duna rojo,
a pesar de su eterna carencia de velocidad en recta, se las había ingeniado
para superar al Uno del "Presi", que quedó con la sangre en el ojo.

En la octava vuelta, mitad de carrera prácticamente, la llovizna se hizo más
espaciada aún. Roncaglione pasó delante de Prelat, que estaba a una recta
nada más del imperial paso del puntero Giovenale.

Como la lluvia cesó, Huerta quiso comprobar si Walter podría resistir su ataque.
La novena pasada fue el momento más tenso para el futuro ganador y campeón.

Pero fue un "tanteo" nomás. al comprobar que no había resto para pasar adelan-
te con claridad, Javier se quedó en el molde. El que no se quedó nada en el mol-
de fue Dubois, que parecía tener un poquito más que Lound. A todas luces no
iba poder seguir aguantando el acoso. Se venía en momento crucial de la final,
tal vez el peor incidente de la temporada, entre lo mucho y malo que dejó (como
siempre) el TP 1400 en materia de toques y otras yerbas.

NOTA EN CURSO


martes, 28 de noviembre de 2017

Dos campeones más, en un Karting Entrerriano barranca abajo

Tal como anticipáramos en nuestra anterior entrada, en Concepción del
Uruguay, en el Pre Coronación del K.E. dos festejaron antes, sumándose a
Gerónimo Berta, que ya lo había hecho en 125 Light. El sábado, Benjamín
Traverso se coronó en Escuela 110, al lograr la "pole position" y con ella el
único punto que le faltaba. El domingo, Juan Manuel Franchini fue escolta
en la 150 "C" alcanzando así su corona número 2 en el torneo provincial, en
este caso en la categoría reservada para los veteranos.


Aunque también tenía asegurado el campeonato, el correntino estuvo implacable
llevándose también esta final de Escuela. Tomás Pellandino le puso suspenso a la
definición de Promocional 110, con su tercera victoria, mientras Agustín Fulini
(que sigue liderando la tabla) entraba apenas cuarto.

Fabio Todone se impuso con contundencia en la única final de la 150 "B" que como
era de prever, presentó un alicaído parque de 28 karts, muy lejos de los 52 de las
primeras fechas. En total, fueron a la "Histórica" 132 karts, de los cuales dos no pudie-
ron tomar parte de la prueba. Dicho en otras palabras, un parque de 130, el menor de
los últimos cuatro años. Esto no es casualidad, sino "pérdida de credibilidad".

Las cuatro caras nuevas entre los ganadores fueron el maciense Luciano "Cartucho"
Lung ganó una de las finales de la 150 "A" y con él regresaron al triunfo los moto-
res del luquense Bella. En la 150 "C" el federalense radicado en Santa Fe, Luis
Szczech se hizo un auto-regalo -cumple años hoy martes 28- concretando al fin lo
que venía amagando desde mucho tiempo atrás.

En  la 125 Internacional, Joaquín Bonnet alcanzó su primera victoria, en tanto se
lucía el cumpleañero Agustín Martínez, justo cuando pocos minutos antes el Com.
Deportivo Gustavo Oggier nos confirmaba su alejamiento de la categoría. No
creemos que sea casualidad el ascenso o retorno a sus orígenes del cordobés, dado
el encontronazo que tuvo con F.A.E. precisamente por permitir que estos dos chi-
cos corrieran en la Inter sin tener la edad mínima reglamentada.

La restante final de la "A" se la llevó Santiago "Toto" Tersich, con claridad, si
bien no pudo impedir que detrás Franco Balbuena sumara otro podio, para quedar
muy cerca del título, que sería el segundo de este año, pues recientemente se llevó
el del zonal K.A.G. de la misma división (150 "A").

En cuanto a la 125 Light, con el respectivo permiso de F.A.E. y en acuerdo con
los concurrentes y la fiscalizadora A.Z.K.R.U. se hizo doble final, que fueron pa-
ra Mateo Guzmán -segunda de su cosecha- y Juan Casagrande, en la que será
tristemente recordada como la última de los motores nacionales de 2T en el K.E.
más que por ser el primer y único "triunfo" del larroquense en la divisional.

El tiempo dirá si este paso fue el correcto. Por lo pronto, pareciera darle la razón
a los dirigentes, cuando a la segunda final se presentaron solamente seis karts, de
los cuales arribaron cuatro. Apegados al Reglamento recordaron que no otorgaría
punto alguno, dado que no se presentaron a la grilla al menos siete karts.

Para los que tenemos más una década siguiendo al Karting, fue un momento de
dolor, el mismo que se siente cuando un condenado a muerte transita el pasillo.

De la reducida "Legión concordiense" se lucieron Rodrigo Avit y Leandro Palomo
González. El juvenil es uno de los grandes talentos de la categoría. Superó uno por
uno a siete rivales en una divisional harto difícil para los sobrepasos, logrando un
meritorio quinto lugar, tras haber empezado desde el fondo de la grilla en la serie,
en la que entró octavo. Esto lo habilitó para largar en el duodécimo cajón de la final
que se adjudicara Lung.

González, por su parte, largó octavo y arribó quinto. La muy buena labor se cayó
en la técnica, cuando el motor no pasó la prueba del banco. Teniendo dos impulsores
eligieron el que les pareció más potente, y como suele suceder, resultó ser una mala
elección. Su compañero de equipo Victorio Ballay quedó atrapado en el pelotón,
alternando buenas y malas, hasta que la bandera a cuadros lo encontró en la
duodécima colocación, tercero de un trencito que encabezó Natalio Demarchi (10º).

Por último digamos que Enzo Carricaberry pudo mostrar algunos destellos de su
capacidad en la serie, en la que desertó en el último giro cuando venía quinto. En
la final tampoco tuvo suerte. Quedó último en el primer giro, limitándose a girar
en su ritmo hasta que lo alcanzó el puntero y debió ceder paso. Todavía está pagan-
do "derecho de piso" en la máxima divisional. Por ahora solamente le alcanzó para
entrar en el puesto 17, pero dejando toda la impresión de que está para más.


HABRÁ MÁS INFORMACIÓN Y COMENTARIOS EN UNA PRÓXIMA ENTRADA

@AleSpizzirri


sábado, 25 de noviembre de 2017

Primeros siete años, ya caminamos a paso seguro

El pasado 4 de noviembre este sitio cumplió siete años de existencia, y el
editor o "narrador de eventos deportivos" - ya que algunos no quieren recono-
cer nuestra labor periodística- suma trece al compás de los sueños de miles de
pilotos y aprendices de pilotos entrerrianos. El programa de radio homónimo
dejó de salir al aire siete años atrás, para darle paso a este canal de expresión.

Noviembre de 2013, la mejor cobertura que hayamos hecho en tiempo real. El Rally de Concordia que ganara Gustavo Quarchioni.
Cristian Orcellet negociando el barro del superespecial del Autódromo. En uno  de los tantos retornos a la terraza de boxes para
poder tuitear, Guillermo Laurino nos sorprendió con una "selfie". El doctor San Miguel aprontaba los neumáticos para el engañoso
suelo del prime de Calabacilla. Y el recuerdo del mordisco de un perro aquel día, que no impidió nuestra labor.



Mucho agua pasa debajo del puente en tanto tiempo, muchos sueños quedan por
el camino. Y otros, como Favio Grinovero, Juan Ronconi o Nadia Cutro (por solo
citar a tres) se hacen realidad.

R. al P. nació a fines del 2004, con una entrevista a Milton Tonutti que jamás
saliera al aire. El conductor del programa en el que colaborábamos, Agustín
J. Berón, ensayó una disculpa una vez que terminara esa edición, "copada" por
la definición del TC.

"La verdad es que sos muy bueno. Deberías tener tu programa dedicado a lo que
hacés, los zonales. No siempre te podré dar espacio como para una nota entera"

Y así fue como conocimos, tras un largo peregrinar de emisora en emisora, a
otro quijote de los micrófonos (no de los molinos de viento) que el único
requisito que nos pidió fue "no aflojar, porque la radio no es para buscadores
de tesoros" (sic) con el que mantuvimos un acuerdo de palabra por ¡seis años!

Parece mentira, en estos tiempos donde el valor de la palabra está en tela de
juicio. Ya no están Juan Ramón Flores -de él se trató- ni Miguel A. Rodríguez,
que desde 2008 confió en el poder de nuestra narrativa para replicar las notas
en el prestigioso mensuario "Acelerando".

Nobleza obliga, hay que nombrar a quienes le dieron al autor de estas notas el
"impulso vital" como así también a los colaboradores físicos del programa de
radio, Mario Aramburo -hoy en día reportero de dos emisoras- y Mario Sosa,
que cubría el Turismo Pista 1400 cuando se llamaba "Copa Turismo Standard".

El presente nos encuentra muy apretados de presupuesto, como a todos, pero
con las ganas intactas. Renovando el "hardware" para contar con más recursos
dentro de las limitaciones que tiene un editor gratuito de páginas, como el que
usamos.

Desde 2012 también intentamos levar parte de lo que acontece en tiempo real,
en nuestra cuenta personal de Twitter. Una labor que también tiene limitaciones
propias, porque la prestadora de servicio (muy lejos de lo que dicen las publicida-
des) en algunos lugares tiene señal, en otros no. O lo que es peor, tiene una señal
errática -como en Gualeguay, por ejemplo- que imposibilita todo seguimiento.

Como decían las abuelas (no abuelas tecno de hoy, obvio) "Vale la intención".
Quedan miles de anécdotas flotando en la memoria, que no debe dejar pasar por
alto este sencillo acontecimiento para agradecer a las asociaciones de pilotos, a
los dirigentes, las autoridades de pista, los organizadores, los colegas y por
supuesto, el motivo de nuestro ser: el público y los pilotos.

En especial a los colaboradores anónimos, que nos están reportando lo ocurrido
en partes de cada trazado que no está a la vista del cronista, incluyendo a los que
graban videos y lo acercan sin pedir nada a cambio. De los pilotos y el círculo
familiar que los rodea, siempre hemos recibido toda clase de apoyo "sine que non"
nuestras crónicas o comentarios no podrían ser escritas. Así de simple.


UNA, Y NO PIDAN MÁS

A modo de botón de muestra, le dejamos una anécdota bastante reciente, que
ilustra todo lo que significa apoyar a un piloto desde que "nace" en Escuela del
Karting hasta que emigra a una categoría nacional.

El villaguayense Miguel Altamirano, que competía en la 150 "C" en una fecha se
bajó, por un poderoso motivo. Desde mucho tiempo atrás le veníamos preguntando
"¿Qué fue la vida de (su hijo) Axel?"

Aquella mañana de sábado en el kartódromo de la "Ciudad de Encuentros" Miguel
nos jugó una linda sorpresa. "Vení que te quiero presentar al nuevo piloto de mi
kart"

Cuando llegamos a la carpa, estaba sentado un joven, desparramando sus 1, 75 m
de estatura (o más) sonriente y dispuesto a dar la mano. La edad correspodía con
la que debería tener Axel, pero ese gigante tipo Brendon Hartley no "encajaba"
con lo que teníamos en la memoria, por eso preguntamos:

--- ¿Vos sos, Axel aquel chiquito que corría en Escuela?

---"Sí, soy ese... Axel"


Lo dijo entre risas, mientras nos dábamos una especie de abrazo de hijo pródigo,
mientras su padre se reía a nuestras espaldas, a sabiendas de la impresión que nos
causaría.

Es claro, el chiquito que perdiera en la última acelerada en la recta principal de
Gualeguaychú el campeonato de Escuela con Matías Guiffrey contrasta visualmen-
te con el diminuto actual piloto del TC Mouras. Axel no se volvió a bajar del kart,
en estos tiempos sigue progresando en la difícil 150 "A" donde fecha tras fechas
tiene 35 o más rivales en pista.

No todos por supuesto siguieron el camino de "Mati", de Maxi Vivot, Ayrton
Londero, Damián Markel, Franco Baccon, Natalio Demarchi, Yair Etcheveste.
Joel Gassmann, Federico Paoloni, Giovanni Elizalde, Alonso Etchebest, Sebastián
Reynoso (que este año se bajó) que siguieron la huella de Juan Augusto Ronconi,
el primero en intentarlo.

Tampoco nos olvidamos de los "pioneros" en probar suerte en el Turismo 4000
Argentino, Esteban Retamar y Gastón Garmendia. El año anterior se sumó Martín
Fuentes.

Y los quijotes que eligieron seguir en los monopostos, como Exequiel Bastidas y
Hernán Satler, estos en la huella de Mariano Werner, que a su vez fue "creación"
de su hermano Gabriel, de quien ayer se cumplieron 10 años de su trágica
desaparición.

Pronto habrá otra camada, con Jonathan Grinóvero en el Turismo Pista. ¿Y el Rally?
El Rally Entrerriano ha nutrido al campeonato argentino de valores como Favio
Grinovero o Nadia Cutro, desde unos años atrás navegada por su cuñado y "mecánico
-que-está-para-hacerlo-todo" Luciano Bombaci.

La cosa no terminó ahí. Guillermo Pitón dejó boquiabiertos a los que no lo conocían
en el pasado Rally de Entre Ríos (estuvo cerca de ganar la Junior) y Leandro Bonnin
arrasó en el Rally Cordobés. Está a la espera que el poderoso equipo CGR le termine
el auto con que hará el campeonato nacional 2018.

También por supuesto están los que tuvieron la suerte de competir en Europa, como
José L. Talermann, aunque son casos excepcionales, como el de Matías Russo.

Y desde luego, la otra cara de la moneda, la que nadie quiere ver. Centenares de
talentos o buenos proyectos de piloto para desarrollar que se quedaron en el
camino, y ahora miran detrás del alambrado. Algunos intentaron volver, otros se
definieron como mecánicos (Cristian Duarte es un claro ejemplo) incluso tenemos
casos de multitalento, aquellos que hicieron tres o más deportes, descollando en
todos, como Francisco Pízzola... la lista es larga.

En síntesis, siete años en los que estuvimos donde queríamos estar. Apoyando a
los pilotos, criticando a los dirigentes (tiene que haber un loco en la corte para que
escuchen la verdad entre tantos adulones, dice la fábula) estimulando a las mujeres
piloto a traspasar todas las barreras -reales o imaginadas por sus propios prejuicios-
con el objetivo que demuestren que pueden pelear mano a mano con cualquier
varón, porque éste es un deporte de máquinas cuyo elemento más importante es
el encargado de conducirla (parafraseando a Jim Clark).

Vamos por un año más, el decimocuarto, si Dios quiere y el cuerpo aguanta. En
eso estamos. En estos últimos días, más gimnasio que teclado.

A todos los lectores, entonces, dos mil quinientas cincuenta y nueve veces
GRACIAS (una por día).


@AleSpizzirri






lunes, 20 de noviembre de 2017

Rally: Cristian Orcellet, al frente en Libertador San Martín.

El binomio de Colón, integrado por Cristian Orcellet y Darío Locher, con un
VW Gol de la clase A6 encabeza las posiciones del primer Rally de Liberta-
dor San Martín, disputado el "Día 1" de la octava fecha del certamen de
Rally Entrerriano.


"Orcellet- Locher son punteros en la octava fecha del Campeonato Entrerriano
de Rally, Copa "Entre Ríos Un Mismo Horizonte" en la localidad de Villa
Libertador San Martín, en la Clasificación General y en la clase A6.

La jornada del domingo recorrió los caminos de Valle María y Libertador con
un clima excelente, que provocó que una gran afluencia de público se volcara a los
los caminos  a ver el paso de las treinta y una tripulaciones.

Todo comenzó por la mañana cuando los autos se estacionaron frente a la
iglesia de Valle María (departamento Diamante) donde se realizó en primer
control horario de la carrera que ayer comprendía cinco pruebas especiales sobre
dos tramos.

La Clase A6

Desde el principio en Valle María Orcellet- Locher  marcaban el camino sobre
José Etchepare- Sebatián Gianello que  intentaban no perder terreno con los
punteros pensando en el campeonato. Al término del primer rulo Orcellet era
el líder, seguido por Etchepare y terceros eran Víctor Romagnoli- Marcelo
Colombo. Abandonaron Jorge Jones - Ayrton Aquino por rotura de transmisión.

En los dos últimos tramos, Etchepare hizo un intento de acercamiento, ganan-
do en Valle María, pero en el último tramo Orcellet se recuperaría estirando más
su diferencia.

Al final arribarían tres de los cinco autos que habían largado en la clase ya que al
abandono de Jones se sumó el de Rodrigo Ricciardi- Emmanuel Fernández que
directamente no pudieron largar la carrera por rotura de motor en el enlace.

Clase AZ

Con dieciocho autos, la clase AZ era la más nutrida de las cuatro en Libertador y
su líder desde el primer tramo fue Román Marinelli, que navegado por Esteban
"Chino" Parravicini que ganó el primer tramo y para el cierre del primer rulo
aventajaba por quince segundos a Alan Nattero- Verónica Wetzel. Terceros se
ubicaban los hermanos Jorge y Felipe Giebert.

En el final del Día 1, Gastón Ramat- Néstor Giménez hicieron una gran remonta-
da, quedando terceros detrás de Marinelli y Giebert. En esta clase se produjeron
cuatro abandonos.

Clase N9

Cuatro máquinas habían pasado en la noche del sábado por la rampa de la larga-
da simbólica en la N9 y todos los ojos estaban puestos en la lucha por el campeona-
to entre Fabián Lazzaroni- Santiago Lambert, que desde el principio se hacían de
la punta, y Facundo Ramírez- Ariel Ledesma hasta el cierre de la primera pasada
eran escoltas.

Posteriormente en el último tramo Ramírez sufriría una salida de camino que los
retrasaba, y con esto Valeria Jones y Micaela Sanabria se metían segundas, dejan-
do terceros a Ramírez- Ledesma.

Fueron estos los únicos autos en arribar  ya que el localísimo Oscar Zanatta había
hecho abandono de la prueba.

Clase N9 Light

En la clase menor eran cuatro las tripulaciones participantes y rápidamente los
líderes del campeonato Agustín Erpen- Bruno Gondell sufrían un retraso al
romper la caja de cambios en el primer tramo, aunque lograron quedarse con ese
tramo.

Luego debieron hacer los dos siguientes tramos en primera y cuarta velocidad. Al
mismo tiempo, los otros aspirantes al título Juan Martínez- Miguel Sanabria tenían
problemas con el filtro de combustible perdiendo muchísimo tiempo, quedando en
el fondo del clasificador.

Con esto, al cierre del primer rulo los punteros eran Mariano Peretti (N. de R. el
mismo piloto de TC del Litoral) navegado por Enrique Paredes, seguidos por los
goyanos Daniel Falcone y Daniel Nuñez, quedando terceros Erpen- Gondell.

Al cabo de la primera etapa, Erpen lograría cambiar la caja de cambios y superar
a Falcone- Nuñez dejándolos terceros, y a Peretti que quedó segundo. No se
produjo ningún abandono en esta clase.

Para hoy están previstos cuatro tramos de velocidad sobre dos trazados diferentes.
Arrancó con el denominado "Cantera- Fábrica Ceapé" a las 8 y 48 hs tramo que se
repetirá a las 11 y 14, alternándose con el "Parque de las Américas- Palmar" que
se corrió a las  9: 11 hs y cerrará a las 11: 37 de no producirse retrasos.

De esta manera se cerrará la octava cita del año."


Informe y fotos: Prensa Rally Entrerriano.

Crédito de las fotos Prensa Rally Entrerriano: www.chinophotos.com.ar

martes, 14 de noviembre de 2017

Provinciales: Agitado Premio Coronación sin nada que coronar

El último evento del año tuvo alternativas para todos los gustos. Se lo denomi-
nó "Gran Premio Coronación Miguel Ángel Rodríguez" en homenaje al periodis-
ta recientemente desaparecido, contando con el acompañamiento del público y
un clima decididamente estival, como para llevar reposeras y bronceador. Solo
le faltó ese escozor propio de las definiciones de los títulos, que ya contaban
con dueños el día anterior (sábado) uno de ellos decidido en la torre de control
(o "escritorio" dice el aficionado detrás del alambrado) lamentablemente.

Agustín Milera largando en el último cajón. A su lado su padre Rubén, que trabajó a destajo para recuperar el motor tras la 
insólita rotura del árbol de levas en la tanda de entrenamiento sabatino. Un sexto lugar con sabor especial.



Esto ocurrió el día anterior, en el que más tarde Eduardo Urcola se adjudicaría
el cetro del TC Pista -muy mesurado el victoriense en el festejo, como siempre-
tras una accidentada final en la que Mariano Moine embistiera a Raimundo Patat
en el intento de quitarle la vuelta, toque que definió todo al abandonar el de
María Grande con la suspensión delantera destrozada. El Torino, por su parte,
quedó muy dañado en la cola (ver fotos collage).

TC Pista

El triunfo en pista había sido para Juan Pablo Gallo, seguido por su hijo Juan
Sebastián, de regreso con la Chevy que demostró ser la más veloz en todo el
año de ese modelo de Chevrolet.

El cómodo tercer lugar de Urcola liquidó la contienda. Quedó entonces solamente
la pelea por el subcampeonato. Con los tiempos marcados en día anterior, salieron
a disputar la final clasificatoria. Previamente hubo una sola tanda de entrenamiento,
en la que salió Raimundo Patat, que trabajó a destajo para reparar los destrozos en
la cola del Torino. Sin embargo, no saldría a la del mediodía.

Elogiable también la labor del equipo Moine de María Grande, que recuperó las
dos suspensiones del Ford que había quedado "bizco" tras el encontronazo. La
previa del la gran final tuvo cierta dosis de suspenso, porque se fueron alternando
en la punta hasta que Juan P. Gallo se adueñó de la misma, a pesar de hacer larga-
do mucho más atrás. Esto sucedió en apenas un giro, tras el cual Urcola se afianzó
como cómodo escolta y Moine soportaba los embates de Carboni.

Del quinto lugar que ocupaba en la vuelta 2, Juan Sebastián Gallo fue descontando
hasta colocarse detrás de Moine. Este haciendo todo  lo posible por conservar el
tercer lugar, porque peleaba por el "2" (al que aspiraba también Carboni).

Una leve incursión por el borde de la pista más allá de los pianos retrasó a Carboni,
hasta que en la curva de noventa grados que precede a la última del circuito se
produjo otro extraño episodio en el que se vieron involucrados Mariano Moine y
Juanse Gallo.

Se fueron los dos a la cama y la carrera se detuvo con banderas amarillas, para
bajar la cuadriculada apenas completaron ese giro. Desde nuestra posición nos fue
imposible apreciar con claridad el incidente. Tampoco teníamos colaboradores en
esa curva como para recibir algún informe. La autoridad consultada nos explicó
que J. S. Gallo fue excluido porque frenó a destiempo e impactó contra la cola
del Ford nro. 4 (ver foto). El joven de Baradero no estaba feliz, y no pudo tomar
parte de la final, porque la sanción fue exclusión total de la prueba.

Insistimos, no apreciamos bien la maniobra. Llama poderosamente la atención la
diferencia de criterio entre comisariatos, porque vimos incidentes similares que
en su momento no tuvieron tan rigurosa sanción. Sin ir más lejos, el día anterior
Moine se llevó por delante a Patat, pero parece que está permitido pegarle en la
cola a esos molestos rezagados. Las autoridades dictaminaron que Patat hizo
una "maniobra peligrosa" que perjudicó a Moine y lo excluyeron de la final por
la novena fecha.

Quedó flotando la horrible sensación de una sentencia para dejar conforme a la
familia Moine. Para ser más claro, el Presidente de la categoría. Nos trajo a la
memoria el famoso incidente Piquet vs. Salazar en la "Otskurve" de Hockenheim.
Salvando las distancias, un veloz Brabham (el Ford de Moine) versus un auto
mucho más lento (el Torino de Patat, más allá de la infortunada maniobra del
"Yacaré" que se corrió para dar paso justo cuando se le tiraban) ¿Qué dijo en
su momento Bernie Ecclestone de la misma?

"Bah, fue una estupidez. Tenía varias rectas donde superarlo sin mayores
problemas ¿Porqué elegir superarlo en una curva?"

En nuestra humilde opinión, se desperdició un caso testigo para aplicar -si se
nos permite una expresión futbolística- "tarjeta a amarilla para dos". Hay que te-
ner la cabeza fría en estos casos y considerar que Moine no estaba en punta,
sino crucereando en un oscuro cuarto lugar.

Allí se empezó a desdibujar el Coronación, justamente en el momento en que el
victoriense Eduardo Urcola arribando escolta no dejó dudas de que la corona
había caído en buenas manos. Tercero Carboni, cuarto Juan P. Main, quinto Popy
Roullier en  lo mejor que hizo en mucho tiempo (a 14" 480 del ganador) y sexto
Sebastián Almada.

El riguroso clima, el ardor de la disputa o la impotencia de no poder terminar los
trabajos en la cola del Ford (muy dañado) le hicieron perder la cabeza a los del
equipo de Mariano Moine, que a último momento le colocaron el nro. 4 a la
Dodge de Jorge Solia -su compañero de equipo- y mandaron a pista al piloto de
María Grande para que se la juegue por el número "2", compitiendo de manera
absolutamente antirreglamentaria. Como Benny Hill con la botella de vino,
ni más ni menos "¡Zip!" cambiazo y a la pista.

Otro tema para pensar largo rato durante las vacaciones ¿Porqué no se le mostró
bandera negra si el solo hecho de cambiar de lugar el sensor lo colocaba en flagrante
infracción al reglamento? La final fue punteada por Urcola en la vuelta inicial, que
fue detenida con bandera de A.S. por una terrible carambola en la curva 1, que dejó
fuera de competencia a Juan Pablo Main, Sebastián Almada, Juan P. Gallo e
Hipólito Roullier.

Fue una verdadera burla al público que de los seis autos que quedaron en pista,
el que arribó escolta del contundente vencedor, Seba Carboni, haya girado nueve
vueltas sabiendo que estaba compitiendo con un "muletto" circunstancia no
permitida en el reglamento. Esperemos que esta "avivada" tenga su correlato en
una sanción disciplinaria acorde ¿o quedará impune, para el anecdotario de las
grandes metidas de pata del automovilismo provincial?

De este modo, Gabriel Maiztegui quedó segundo, tercero Roberto Main que penó
todo el día con una falla, cuarto Raimundo Patat con el premio justo a su esfuerzo
para poner en pista al Torino (hasta le pintó la parte enderezada a mazazos, un
detalle en el que nadie reparó). No hubo quinto porque Urcola se fue retrasando
desde que saliera de la pista el A.S. hasta abandonar. Un último y abrumador deta-
lle: la final solamente tuvo el mínimo reglamentario para otorgar puntos, nueve
vueltas. Si no fue un papelón, estuvo muy cerca.


LA FÓRMULA ENTRERRIANA TAMPOCO ESCAPÓ A LA POLÉMICA

No escapó a la polémica la Fórmula, que tuvo el mejor parque de la temporada (15)
pero la definición del torneo llegó antes de que se largara la final. No es grato tener
que admitirlo, pero el reproche de un espectador (un poco en broma, otro poco en
serio) resultó admisible:

"Pero che ¡este año tuvieron más sanciones que autos!"

Tras una peleada "final de sábado" (serie) tal vez la más entretenida del año, hasta
el momento de retirarnos del circuito a las 18, el ganador en pista había sido Iván
Percara, a tono como empezó y como terminaría el Coronación, con el dominio
absoluto del chajariense.

La única duda era un incidente en el opuesto, zona que desde nuestro punto de
observación -ya se ha dicho- no dominamos. Marco Veronesi se quejó al bajarse
de su máquina de un toque del ganador, queja que éste rechazó de plano.

El clasificador se demoró mucho más de lo previsto y en un primer momento
pareció que iba a ser desestimada, hasta que el piloto de Gualeguaychú se dirigió
a la torre a preguntar por la sanción que él entendía que debía recaerle a Iván (lo
acompañamos unos metros y pudimos conocer su punto de vista) confiado y
sosteniendo que para él, el campeonato ya tenía dueño. ("Ya está, no se qué están
esperando")

En efecto, el pontón del Ralt negro mostraba la marca de una rueda, aunque
desconocíamos la gravedad del suceso.

Grande fue la sorpresa el domingo cuando nos desayunamos con la novedad de
que el título había quedado en manos del gualeguaychuense. Título por otra parte
merecidísimo, porque ninguno tuvo la regularidad de Marco y ninguna otra máqui-
na la confiabilidad del Ralt- Audi motorizado por Guerini y atendido por el
Massei Team.

Como sucede en estos casos, consultamos a los espectadores directos, y hubo una
coincidencia: la sanción fue demasiado severa. Destacamos una ellas, la opinión
de un expiloto de TC850, que nos aseguró que la maniobra estuvo "totalmente mal
sancionada".

En definitiva la ganó Juan M. Percara, y Marco, el único presente de los primos
Veronesi, quedó cuarto delante del sancionado (4 puestos) Iván. Escolta Gabriel
Dalprá y tercero Gabriel Mouchet. Resultado que le alcanzó para festejar al ex
kartista y exboxeador. El primer campeón hijo de un campeón (Martín) de la
historia de la F.E.

Calmados los ánimos a la mañana siguiente hicieron una corta tanda de pruebas,
en la que al fin Agustín Milera pudo girar tras haberse perdido la clasificación y
la batería por la insólita rotura del árbol de levas del Mégane. Mucho debió traba-
jar su padre Rubén para lograr recuperar el motor. Partió último en la final y llegó
sexto, todo un premio que lo dejó dueño del "11" para el 2018.

La octava y última final del año fue para el ganador que faltaba, Iván Percara. El
chajariense estuvo cerca en varias oportunidades en el año, y no se le daba. En
esta final se tomó revancha y de paso demostró que era lejos, la mejor máquina
del fin de semana, mérito de su padre Héctor. Lejos de todos esta vez, se quedó
con el "2" y fue justicia.

En el podio lo acompañaron Máximo Pérez y el flamante campeón Veronesi. De
esta categoría haremos una nota aparte, con muchísimos más detalles.


OCTAVA DEL AÑO DE SIR JONATHAN, QUE SIEMPRE VA POR MÁS.

No por reiterado deja de ser meritorio, el notable triunfo de Jonathan Grinovero en
el TPE 1600, cuando ya se había consagrado y corría solo por el honor o para la
alegría de su equipo y allegados. Apremiado toda la final por Julián María Forclaz,
demostró hasta en los momentos más apremiantes un temple de acero.

Lo hizo de nuevo: clasificación, serie y final. Solo que tuvo a Forclaz como perro
de presa detrás, y eso aumenta el mérito. No perdió ritmo ni se dejó superar cuando
el uruguayense hizo sus mejores vueltas.

La carrera entonces, fue del tercero para atrás. Muy poco duró Sebastián Elola en
esa posición, abandonando "en simultáneo" con Gabriel Massei que retrocedió y
se despidió de toda chance también en la cuarta ronda.

Brian Dodera, la grata revelación de la temporada, capturó el tercer escalón del
podio y no lo dejó hasta la bandera a cuadros. Juan Palacio pretendió copiar el
ritmo de los cuatro de adelante, desistiendo prontamente para elaborar su propia
carrera, bien lejos del alcance de Octavio Pereyra.

Arriba izquierda, así quedó la llanta del Ford de Mariano Moine que retorció sendos brazos de suspensión delantera. Arriba derecha,
la cola del Torino de Patat que marró la trayectoria para darle paso a Mariano. Abajo izquierda, la llanta del Torino, ya sin el
neumático. Abajo derecha, el corrector se fue a pasear, porque el extremo del árbol de levas del Mégane de Aguistín Milera se
cortó. Creer o reventar.


Dodera fue el otro gran dueño de los aplausos, aunque perdiera el subcampeonato
por tan solo un punto con Gabriel Massei.

Por el sexto lugar sí hubo pelea, y cuando parecía que el veterano Eric Johnston
se iba a quedar con él, el Gol perdió rendimiento y comenzó a retroceder. Ahi fue
la revancha de Juan "Pecas" Alliaud, de muy buena labor todo el fin de semana
con el Fiat Uno, que en definitiva se quedó con el codiciado lugar de la cabeza del
pelotón.

Gastón Dubois entró séptimo en pista, tras una final en la que cayó dos veces en el
marcador, teniendo que remontar. Lo sancionaron con dos puestos por toque a Eric,
con lo que el séptimo fue Amílcar Sigot, octavo Johnston y recién noveno el de
Colonia Mabragaña.

El décimo lugar fue para otro que anduvo con altibajos (llegó a estar séptimo) el
local Agustín Picart con el hermoso Renault Clio que todavía está en pleno desarro-
llo y cuenta con la atención del mismo equipo de Fabricio Scatena en el TP.

Las dos restantes posiciones puntuables fueron para Sergio Sánchez y Axel Boujón,
este último recuperándose de un prematuro abandono en la serie sabatina. Párrafo
aparte para Dante Jumilla, que no logró completar al menos 12 giros como para
sumar los puntos del decimotercero. En la serie, el exrallista paranaense dio una
auténtica lección de manejo, hasta que por pura potencia lo pudieron superar,
cuando marchaba cuarto.

No hubo representantees concordienses en el Coronación. Además, el retornado
Daniel José Salvetti apenas alcanzó a dar una vuelta y fracción con el Gol que
estrenaba, entrando a boxes para no salir. Notorias ausencias también (19 autos
presentes) fueron las de Martín Bigatton, Julián Gottig y Valentín Romani.


TC 850: MIRAGLIO TENÍA UN AS EN LA MANGA

De las cinco finales que vimos, una vez más, TC 850 se llevó las palmas por el
mejor espectáculo de la jornada. Cuando creíamos haberlo visto todo, incluyendo
una espectacular remontada de Ramiro Albisu, que de pelear el séptimo puesto
con Sendros se fue deglutiendo a todo el pelotón para quedar en punta, en las
últimas dos curvas -como siempre sucede en Concepción- Rodrigo Miraglio
salió mejor armado, para ganar por una nada una batalla de exasperante definición.

La caja de sorpresas se abrió en la clasificación, que parecía quedar para Miraglio,
cuando salieron y Esteban "Tecla" Benítez clavó un crono imposible, bajando los
67 segundos para recorrer el más chico de los tres trazados del muy bien presentado
autódromo de "la Histórica".

No pudo mantenerse mucho tiempo adelante en la batería inicial el colonense, pues
"le declararon la guerra" desde la mismísima primera curva, como era de esperar.
Luciano Sendros nos ilusionó pasando al frente en la primera vuelta, aunque le duró
bien poco, Santiago Colomá parecía tener la clave para pasar al frente, y cuando lo
logró en la segunda vuelta, Benítez pasó a ser el perseguidor, sin poder superarlo.

Sendros cayó al cuarto puesto y se recuperó, finalizando a apenas 115 milésimas
del ganador y a tan solo 016 de Benítez, al que en vano trató de dejar atrás. Este
llegó a 099 de Colomá, en tanto Cisneros arribaba cuarto escalando desde el
fondo, a expensas de Eliseo Contardi que supo estar más adelante.

Con ayuda de una grúa, trasladan al Falcon de Moine el sábado, con las dos ruedas delanteras "mirando para diferentes
lados" (bizco) producto del terrible encontronazo con el rezagado Patat. Le faltó temple al piloto de María Grande el 
domingo, para entender que la lucha por el subcampeonato era una causa perdida. No pudo con su genio.


Más cerca del mediodía, con el sol apretando bastante ya, la segunda serie fue
también muy buena, pero sin la "pimienta" de la primera. Miraglio tardó muy po-
co en ponerse al frente, y Román Fontana, pese a su esfuerzo, no pudo ponerse
a tiro como para intentar mostrarle el auto. En otras palabras, Rodrigo pareció
tener ese "algo más" imprescindible para aspirar al triunfo, como Colomá en la
primera.

Se prendió el ya consagrado campeón Francisco Pízzola en determinado momen-
to, pero pronto quedó en evidencia que no tenía resto (como Sendros) para ir por
la punta. En definitiva, tras Miraglio y Fontana, arribó tercero Pizzola, cuarto
Albisu (récord de vuelta) todos en un segundo entre sí. Quinto Roly Ramat.

Nueve punteros tuvo la final, algo imposible de narrar. En una misma vuelta, pu-
do haber existido más de dos líderes, según el sector. Miraglio recuperó la punta
cuatro veces y Santiago Colomá tres. Se suele decir que la última curva es la
que define en Concepción del Uruguay (refiriéndose a la anteultima, de noventa
grados) cuando clavan los frenos tras la larguísima recta opuesta -la más larga
de todos los trazados entrerrianos- y se acomodan para hacer la última. Ahi fue
cuando perdió toda chance Colomá, quedando Albisu y Miraglio a la par.

¿Quién ganó? Miraglio, con claridad (374 milésimas a Albisu y 651 a Colomá).
Cuarto entró Esteban Benítez recuperándose, quinto Alejandro Cisneros y sexto
Pizzola, estos tres encerrados en siete décimas, a más de un segundo de los
tres líderes. En el caso de Cisneros, ratificando que tiene un don para definir en
los últimos metros, porque pocas vueltas antes estaba detrás de Sendros, que
impotente los miró desde muy cerca sin poder unirse a la batalla.

El cuarto mosquetero, del que nadie se acordará, fue Roman Fontana. Dos veces
en la punta, quedó fuera de toda posibilidad en un fatídico decimotercer giro. Fue
perdiendo posiciones, para terminar undécimo. El "top ten" fue completado con
Eliseo Contardi, Rolando Ramat y Fernando Fusaro.


Las teloneras

Por último, Citroen Competición mantuvo el suspenso hasta después de la serie,
en la que Lisandro González Barral quedó a solo un punto de la consagración.

La final fue ganada por el de Urdinarrain, Nicolás Grauberger. Lo escoltaron el
juvenil gualeguaychuense Nicolás Vera, y el veterano Jorge Bruzzoni, que dice
tener ganas de retirarse ¿Le creemos? El que confirmó que fue su última como
piloto es el actual preparador (y excampeón) Mario Delcausse, una figura
emblemática de la categoría.

Mario arribó séptimo detrás del "Tarta" Barello (4º), Iván Campostrini y Matías
Buschiazzo. ¿Lisandro? Arribó octavo, con lo que le alcanzó y sobró para ser
el campeón 2017. Para destacar una vez más, las 16 máquinas que presentó
Citroen Competición.

Cerró el evento la pintoresca Fórmula Renault Entrerriana

NOTA EN CURSO





lunes, 6 de noviembre de 2017

TCL: Demoledor Farabello y doble alegría de Serra.

El pasado domingo fuimos a espiar bien de cerca a la categoría zonal más
veterana de toda la costa del río Uruguay, el TC del Litoral. Retornar al
autódromo de Gualeguaychú es casi sumergirse en un túnel del tiempo, se
podría decir sin tenor al equívoco que los mejores años del predio ya han
pasado. Del espectáculo en sí, queda un montón de anécdotas propias de
una tarde de automovilismo deportivo en estado puro.


Cordial, entrañable como siempre, la "familia" de la categoría puso todo de
sí para presentar un parque más o menos aceptable. Lo logró a medias, por
el mal endémico que tienen estos motores de seis cilindros¨las constantes
roturas.

Este año reformaron el reglamento en pequeños detalles, que ha sido muy
significativos, como adoptar el carburador de doble boca (muy común en
otras categorías del país, pero con practicantes bisoños en esta provincia) y
el limitador electrónico de RPM, a la manera de su "hermana mayor" el TC
Pista Entrerriano -que no ha logrado sobrepasar la docena de autos en todo
el año- nacida precisamente de una escisión o fusión de máquinas a cuesta
de aquella exitosa clase "B" que el año pasado resucitara cual Ave Fénix.

Otro detalle para destacar es el formato que eligieron para hacerle frente al
mal momento económico de la provincia (y del país). Cinco dobles finales.
No decimos "doble jornadas" porque se entiende que éstas abarcan dos
días de competencia, una final por día. Ellos hacen todo en una misma
reunión. Sin series, pasan de Clasificación a primera final. Y la segunda la
largan según el orden de arribo de la primera. Claro como el agua, sencillo y
efectivo.

Disculpe el lector de esta introducción, que creemos indispensable para
entender este auspicioso presente del TCL, que reunió 19 máquinas el pasa-
do domingo en Gualeguaychú. Sí, leyó bien. 19 caros, pesados y anticuados
motores de seis cilindros, alimentados por carburador y con gestión de encen-
dido mecánica, a distribuidor... que ninguna otra categoría de la provincia
logra reunir en una sola fecha.


CLASE "A": UN POCO DE FARABELLO, ALCANZÓ y SOBRÓ.

Sería tentador poner "Farabello y los otros" faltándole el respeto a los rivales
de Juan Manuel, que el pasado fin de semana lo vieron de atrás, como en otras
seis ocasiones. Solamente Jorge Viera en la cuarta fecha le pudo arrebatar un
triunfo. Este año volvió a contar con esa pequeña pero significativa ayuda de
los hermanos Lucci de Carmen de Areco ("tipos sencillos y laburadores" según
le contaba a los colegas Ricardo Moreno y Miguel Rodríguez en una anterior
ocasión) que como decíamos más arriba, en materia de poner a punto el motor
inclinaron la balanza a favor del flamante cinco veces campeón.

No vamos a descubrir ahora las condiciones de Juan Manuel. Sus títulos hablan
por sí mismos. Además, hay una innegable fidelidad a la categoría, como se
podría decir de Luis "Licho" Romero.

Arrancó con la pole, que transformaría en cómodo triunfo en la primera final.
Farabello picó bien en las dos finales. En la primera, trató de seguirles el tren
Nico Albornoz en los primeros metros. No hubo incidentes en el primer paso por
la curva 2, el mayor atractivo de Gualeguaychú, un pico de aguja parecido al
de Magny Cours, pero girando en sentido contrario.

El debutante Matías Buschiazzo, con la máquina que condujera hasta las primeras
fechas Joaquín Veronesi, resisitía a Aníbal Lado, que apenas cumplido el primer
giro lo superó en la curva 1 sin contemplaciones.

El detalle que anotamos fue la intensidad de viento (Norte) que no es extraño a
esta ciudad, pero sí el cuadrante en que soplaba, pues habitualmente lo hace en
dirección SE-NE. Para ser más gráfico, "les pegaba" de costado en la recta princi-
pal.

Había quedado quinto en la hilera, detrás de Farabello, Romero, Albonoz y a la
cola de Lado, un piloto que iba por su séptima carrera, y se notaba mucho. Mucho
más atrás, Jorge Viera y Gastón Rebora cerraban el lote. Gastón había largado des-
de boxes. Como eslabón entre el tándem Lado- Buschiazzo, antes de Viera, giraban
Daniel Bella y el juvenil Maxi Landaburo (cuya máquina es la que perteneciera a
Fabián Fuentes) que en esta segunda ronda invertían las posiciones. Como decía
un conductor de TV ¡se han (habían) formado las parejas!

 Grilla de la primera final de la clase "B" con Alejandro Serra en el primer cajón y Nahuel Icardo en el segundo.




El ataque de Albonoz a Licho Romero quedó en eso. El veteranísimo lo controlaba
bien en la tercera, en tanto unos metros más atrás Lado se le escapaba a Buschiazzo.

Los golpes de escena vinieron a partir de la cuarta vuelta cumplida. Albonoz ya no
perseguía más a Romero. Y tras hacer la curva 2, de la zona de los pianos tardó
una enternidad en salir. Se tiró al pasto, tras una lenta marcha mientras lo iban superan-
do todos los rivales. Se le había cortado el último de los balancines, contando desde
el cilindro del frente.

Quedó tercero Lado, cuarto Buschiazzo y quinto Landaburo. Bastante lejos Viera, y
Rebora en pobre tren de marcha, buscando cumplir el mínimo de vueltas para sumar.
Así y todo le alcanzaba para estar delante de Bella, complicado con el rendimiento
de su planta motriz.

Apenas se corría la vista, aparecía nuevamente el líder Farabello para cumplir la
quinta vuelta, sin exigir demasiado la máquina porque no era necesario. A pesar de
ir perdiendo terreno respecto a Lado, a Buschiazzo nos e le acercaba Landaburo.

En el sexto circuito no hubo otra novedad que el acercamiento de Farabello a
Rebora, para sacarle un giro. Esto sucedería en el séptimo giro, en el que también
perdió un giro Bella, banderas azules mediante.

No terminábamos de alabar el impresionante andar de Farabello, cuando en el
mismo sitio que Albornoz, fallaba el motor de Romero y se detenía de inmediato.
Otro balancín partido, en este caso el primero de todos (ver foto) aunque a esto
recién lo sabríamos varios minutos después del final de la competencia, como el
lector se imaginará.

Así, con ocho giros cumplidos, a dos del final, tras el líder Farabello, quedaban:
Aníbal Lado, Matías Buschiazzo, Maxi Landaburo, Daniel Bella y Gastón Rebora.
Lamentablemente, apenas duró cuatro vueltas el andar de "Bolsillo" Viera.

En los dos últimos giros, Buschiazzo se animó a ir por Lado, descontándole unas
décimas, pero de todos modos sin lograr llegarle a "Manito", que de esta manera
subió al segundo escalón del podio. Para Buschiazzo, el tercer lugar en su debut
no estuvo nada mal.

La otra nota para destacar (aparte del aplastante triunfo de Farabello) fue que
Landaburo llegó con lo justo. El diferencial le empezó a hacer un ruido raro, por
lo que se detuvo apenas recibió la bandera a cuadros, en la recta principal. El
cuarto puesto fue todo lo que pudo lograr, ya que quedó al margen de la segunda
final por este insalvable inconveniente (ver collage).

Detrás del líder, con un giro menos, arribaron quinto Rebora y sexto Bella.

De la segunda final, rescatamos más lo que sucedió entre una y otra instancia, con
el trabajo de los equipos. El GB ayudando a reparar a Nicolás, Licho Romero que
se fue a buscar el soporte del elemento dañando, que había quedado torcido. Entró
con lo justo, cuando la "B" estaba a punto de hacer la vuelta previa, con la grilla
formada, y en el interín de esa final reparó y salió con lo justo a la pista. El motor
haría un "concierto" de detonaciones cuando desaceleraba luego de la curva 1,
era previsible. Pero nada amilanó al ahora "segundo más veterano" de  la
categoría, según dice Jorge Viera (un año mayor).

Nico Albornoz tirado bajo la máquina de Landaburo. El diferencial largaba aceite
"a rolete" quedndo el joven piloto de espectador porque el tiempo ya no alcanzaba
para intentar algo. En fin, esos pequeños detalles de hermandad, de comunidad o
de compañerismo -como dicen ellos- que permitieron que siete se presenten en la
grilla, para que la final pudiera otorgar puntaje. Aunque en este caso fueron ocho,
aunque sea por unos metros.

No varió la tendencia en la final que cerró la jornada del 29 de octubre. Farabello
con toda la tranquilidad, sabiendo que solo debía llegar para coronarse, mantuvo
la calma -algo que no es tan sencillo como parece- picando bien al momento de
la orden de partida.

Lado y Buschiazzo a continuación, aunque este último trató infructuosamente de
contener a un Romero "desencadenado" que no esperó más que dos curvas para
sobrepasarlo sin piedad. Su objetivo era Farabello.

Lamentablemente, en la misma largada, Rebora tuvo que desertar, quedando a
un costado de la recta principal. En la primera pasada, Nico Albornoz seguía los
pasos de Romero, con mayor ímpetu tal vez, porque no conforme con el cuarto
lugar logrado en su escalada, intentó atacar a Aníbal Lado también. De las dos
finales, este fue el mejor momento, porque los dos "desafortunados" habían deja-
do quinto a Buschiazzo.

La hilera seguía con Viera y Bella, que había salido de boxes, pues los trabajos
en carburación y encendido les habían ocupado mucho más tiempo de lo
previsto.

Muy pronto era la segunda vuelta cuando Romero tuvo que resignarse, dejando
que Farabello se escape. No sonaba nada bien por momentos el motor, así que
mantener el ritmo y llegar fue toda su aspiración. Contra lo que esperábamos,
Albonoz no le descontaba. Cuarto se mantenía Lado y quinto Buschiazzo. No
era exactamente un trencito sino una hilera con pequeña distancia entre sí. Lo
único para observar con atención de esta final.

Acostó distancias el debutante y hasta ensayó una frenada bloqueando en la 2,
sin ganarle la cuerda a Lado, que hizo la trayectoria normal. Era demasiado
pedirle al piloto de Citroen, adaptándose a la potencia de un seis cinlindros
todavía. Esto ocurrió en la tercera vuelta.

Farabello seguía alejándose, a pesar de haber regulado el andar. El Chevrolet
de Licho Romero sonaba más a una olla con pororó que a trombón, y escuchan-
do ese indescifrable sonido estábamos en la cuarta, cuando por la recta principal
la "espera" a Nico Albornoz se hizo larga. Tercero Lado, cuarto Buschiazzo ¿ Y
Nico? Allá atrás venía, a marcha reducida, tratando de que Jorge Viera no lo
alcance.

Todo estaba definido en la séptima. Farabello tranquilo, paladeando su quinta
corona, segunda consecutiva. Romero sin miedo a torcer una válvula o algo
peor. Solamente quien arma su motor puede correr así, sin saber si el mismo va
a aguantar o volar por los aires. Más todavía, porque Juan Manuel cuidó tanto
en los últimos giros, que Licho se le fue acercando.

Aníbal Lado -ya hizo méritos para ser la revelación del año- rumbo a su sexto
podio consecutivo. Cuarto apareció Viera. Buschiazzo había quedado detenido
en el pasto, y fallaron sus intentos de volver a arrancar. Cosas de novato.

El quinto era Bella, que tenía detrás a Farabello listo para sacarle la vuelta. Nico
Albornoz ya la había perdido. Su propósito era simplemente llegar.

Las piezas a la espera del repuesto, que Romero consiguió hacer llegar con lo justo. Al lado (arriba) Mariano Peretti, el más
firme candidato a la corona. El podio (abajo) con Peretti, Icardo, el ganador Serra, Carreras, Gauna y Carmody. Abajo derecha:
probablemente el Chevrolet mejor presentado de la provincia, el de Martín López.



Al cumplir la octava, Farabello en efecto, dejó atrás al de Lucas González, que de
todos modos tenía margen sobre el malherido Albornoz.

En la novena, el margen entre el puntero y el "tosedor" Romero se volvió a ampliar.
Alguien le avisó, sin dudas. Pero no hubo para más. Bien se podría decir que la últi-
ma vuelta sobró. Final, bandera a cuadros, séptima victoria de Farabello y corona
2017 a falta de dos competencias, que tendrán puntaje y medio. Ni así podrían
alcanzarlo, tal como se vio en pista.

Un logro compartido con su equipo, que además de los hermanos Lucci en el
motor contaron con el invalorable trabajo del larroquense Agustín De Zan en las
mejoras en el chasis, en especial durante el receso. Quinta corona del hijo de
Juan "Toni" Farabello, la primera lograda en un año impar.


CLASE "B": EL SOÑADO DOBLETE DE ALEJANDRO SERRA


El interesante parque de la clase "B" ofreció un espectáculo apenas un escalón más
arriba que los de la "A" (comparten con el TC Pista Entrerriano el comisariato
técnico) en parte porque el dominio de Alejandro Serra, con la Chevy del GB
Competición. Recordemos que en las fechas iniciales, Serra corrió la Chevy de
los hermanos López de Concepción del Uruguay (aquel piloto que intentó varias
veces correr con un Chevrolet 400 amarillo en el TC PistaE.) que en esta ocasión
pasó a manos de Martín "Guacho" López, el joven que había debutado en el TCPE
en una de Concepción, cuando el circuito era de tierra compactada.

La bellísima 26 (ver collage) tuvo problemas de encendido durante toda la maña-
na, hasta la tanda de clasificación. Luego de desarmar dos veces el distribuidor,
el "Negro" López -padre del piloto- logró hacer que suene decentemente.

En la clasífica, como en las dos anteriores tandas de prueba, no hubo rival para
Serra, que al fin había dado con un buen conjunto. Era "el" candidato, máxime
teniendo en cuenta el pálido arranque de Nazareno Carreras, muy abajo en las
planillas hasta entonces.

Cabe destacar que no tomó parte de la prueba Hernán Ferrari, que muy pronto
debió cargar en el trailer el Ford, una vez más traicionado por los fierros.

Nahuel Icardo ponía segundo en los registros al mejor Ford, por lo que iría a
largar unos metros detrás del bonaerense radicado en Concepción del Uruguay.
La diferencia de 697 a Icardo y 1" 8 a Nazareno como decíamos unas líneas más
arriba, le pusieron el rótulo a Serra. Era su día.


A diferencia de la clase "A", la "B" realiza vuelta previa. Los neumáticos largan
con un poco más de temperatura...y la adrenalina de los pilotos sube también.

Largada la primera final. Serra llegó adelante a la curva 2 sin problemas. Con eso
se aseguró tres cuartas partes de la victoria. Icardo y otros tres entraron también
con relativa comodidad. Recién el quinto puesto quedó para dirimir, en apretado
pelotón. La nota amarga de la largada, fue el abandono de Alan Watters, por un
desperfecto en la transmisión.

Cuando pasaron por la recta principal cumpliendo un giro, anotamos: tercero
Carreras, cuarto Peretti, quinto Martín López, sexto Dubs. A Cristian Reverdito lo
atacaban dos para robarle el séptimo lugar.

Se distanciaron Serra e Icardo (separados entre sí) de Carreras- Peretti (ídem) en
la segunda vuelta, cuando M. López comenzó a perder terreno. Reverdito mantenía
el séptimo lugar, luego Alejo Gauna, Martín Carmody y Patricio López.

No hubo tercera vuelta completada para Yamil Dubs, que se detuvo. Lo sacaron
con rapidez los rescatistas de la todoterreno plateada, sin detener con bandera
roja la final. Bien, muy bien. En este tercer giro Serra comenzó a regular la distan-
cia. No tenía sentido seguir exigiendo los fierros.

No sabemos si Alejandro levantó a ver las banderas amarillas (por la acción que
ya comentamos) lo cierto es que Icardo se le acercó bastante. Más atrás seguía la
disputa Reverdito versus Martín López, que venía en caída libre.

Al revés de lo que ocurría entre los dos de adelante, Peretti se retrasaba respecto de
Nazareno en la quinta vuelta. Aunque no tan lento como el otro López, Patricio, al
que de seguir así el puntero lo iba a alcanzar en pocos minutos más. Serra demostró
con creces en esta sexta vuelta que tenía el control sobre Icardo. No le descontó
más.

Para la séptima, Serra se encontraba a pocos metros de la cola de la Chevy blanca de
P. López, listo para sacarle el giro. Peretti (4º) seguía perdiendo terreno, si bien
Reverdito estaba lejos todavía. Lamentablemente, Martín López quedó fuera de
carrera y no logró marcar el séptimo paso.

La octava vuelta fue la que "pateó el tablero" por última vez. Mientras Nazareno
se acercaba al Pato López para también sacarle un giro (Icardo ya lo había hecho)
Reverdito no pasó quinto, posición que capturó Martín Carmody al dejar atrás al
villaguayense Gauna. Recién entonces pasó el Falcon azul de Reverdito, el último
en el mismo giro del puntero.

En los dos últimos giros no hubo variantes. Quedó la ilusión óptica de cierto
acercamiento de Nahuel Icardo al cómodo líder, pero como carecíamos de
cronómetro quedó en eso, ilusión óptica.

El tiempo de Serra fue de 13 minutos, un segundo con 420 milésimas para las
diez vueltas (22, 070 kmts) a un promedio de 101, 680 Km/h (casi una vuelta
con bandera amarilla) Icardo llegó a 1"197 y Carreras (Chevrolet 400) a 13" 010.
cuarto otro 400, el de Mariano Peretti a más de medio minuto. Quinto Julián
Carmody (Chevrolet 400) sexto Alejo Gauna (Ford) y séptimo muy cerca de
este, Cristian Reverdito compañero de equipo de Nazareno. Patricio López
obtuvo un esforzado octavo lugar, con un giro menos.

Abandonaron Martín López y Yamil Dubs. No largaron Ariel Watters y Hernán
Ferrari.





En lo que vendría a ser el torpedo del chasis, en línea hacia abajo de las letras "P" y "e" de la publicidad observamos el limitador de
revoluciones o "cajita negra". La caja plástica que los mecánicos de Juan Manuel pusieron (a la izquierda) es el cargador de la batería.
Arriba derecha: MNo se lo ve, pero Nico Albornoz está tirado mirando la transmisión de la máquina de Landaburo. No se pudo
rescatar nada del puré de engranajes.Abajo, izquierda: el debutante Matías Buschiazzo en el pesaje. Y el podio de la primera de
las dos finales, que se hizo al atardecer, todos juntos. De izq. a derecha: Rebora, Lado, Farabello, Buschiazzo y Bella.



El trámite de la final 2 fue muy parecido. La diferencia fue el clima, ya que se
había nublado por completo, y el viento en consecuencia hizo que esté fresco y
agradable (para los espectadores). Se hizo esperar, pero llegó la máxima emoción
de la jornada. No llegó a mayores el desparramo, pero al menos sacudió la modo-
rra de muchos.

Al darse la orden de partida, Serra movió bien, pero Icardo tuvo un "delay" que
hizo que los inmediatamente atrás intentaran superarlo. A su vez los que vienen
con más envión desde la parte del medio y atrás de la corta grilla, se juntaron
como es habitual, formando una masa compacta que dobló a duras penas  junta
en la curva 1, llegando tres a la par en la curva 2. Carmody y Dubs tuvieron un
"aplausito" -no llegó a ser toque porque no lo embistió, según un testigo presen-
cial que además es fotógrafo oficial de la categoría- lo cierto es que el Chevrolet
400 blanco pisó la tierra exterior al seguir de largo, y Dubs hizo de manera muy
cautelosa el primer paso, como si estuviese esperándolo a su rival en la maniobra.

El tercero en discordia aprovechó el hueco servido por la cuerda y pasó sin pedir
permiso. Esto es lo que pudimos observar desde el extremo oeste de la calle de
boxes, con el humo azul de un bloqueo empeorando la visibilidad del incidente.

Sin embargo, el segundo lugar a Nazareno le duró lo que un lirio, porque Icardo y
Peretti tenían otro ritmo. El Ford recuperó el segundo lugar (lejos de Serra por
cierto) y Peretti sin problemas se puso tercero. Más todavía, el Chevrolet 400
negro de Carreras pasó acosado por la recta principal, en la que no registramos
el paso de Watters en la primera vuelta, lamentablemente. Habían trabajado duro
sus mecánicos en toda la transmisión, pero al parecer no dieron en la tecla.

Como el lector podrá apreciar, todo era igual a la primera final en la segunda vuel-
ta. Serra cortado, Icardo y Peretti cada cual en su ritmo. Solo que el líder del
torneo no se había separado demasiado del resto todavía. No alteró Mariano su
plan, a sabiendas que sumando en todas estaría a un paso de la consagración. Solo
porque las dos finales restantes tendrán puntaje y medio no se pudo calzar la
corona todavía.

Carreras, con su máquina mal herida, decidió seguir en pista para sumar. Al
contrario de lo que se podría imaginar, no todos los superaron ¡hubo quienes se
vieron obligados a circular en un tren aún más lento!

Las diferencias eran casi grotescas. Más de un cuarto de giro de Serra a Icardo
en la tercera vuelta, y de Nahuel a Peretti, una recta principal de ventaja. El po-
dio "ya estaba cocinado" como dirían los gauchitos detrás del (desértico) talud.

El acoso de Alejo Gauna sobre Peretti quedó para las anécdotas del villaguayen-
se, pues el Chevrolet 400 "powered by Kus" dominó la situación y a partir de
esta vuelta se le escaparía. Detrás de ellos, Yamil Dubs hacía lo propio con
Julián Carmody, el gran duelo de esta final, que tuvo un "ganador" inesperado.

Más todavía, porque a Nahuel Icardo se le agradó muy rápido por los espejos
la figura del Ch. de Peretti, que pasó al Ford en la curva 1 en la vuelta 4. Ni
siquiera esperó el frenaje de la 2. No quedó dudas, Icardo tuvo algún problema
porque perdió demasiado en un solo giro.

El ya no tan colista Reverdito pisó la parte de tierra más allá del piano a la
salida de la curva 2, el lugar del cual "no salió nunca" Carmody ¿otra baja?
Para compensarla, al mismo instante salía de boxes Watters, aunque solamente
daría un giro más para abandonar definitivamente, con el motor "ronco".

En la quinta vuelta se observó algo parecido a un trencito, con Icardo- Peretti y
Gauna, aunque algo separados entre sí. Fue la misteriosa vuelta donde todo
volvió a andar bien para dos, Icardo y Carreras.

Se explica así: Para la sexta era inminente el sobrepaso a Nazareno por parte del
líder. Sin embargo esto no sucedió en el momento esperado, porque el motor del
Chevrolet 400 negro parece que se acomodó solo, y de repente circuló en el
mismo ritmo del puntero ¿acicateado por el orgullo?

Icardo se había separado de Peretti, que a su vez no le dio chances a Gauna. El
siguiente era Yamil Dubs, que si bien no estaba tan cerca, quiso recortar algo en
la curva 2, y apenas si pudo dominar la Chevy que apuntó para afuera.

Quedaban siete máquinas en pista en la vuelta 7. Confirmado el abandono de
Carmody, tras el quinto Dubs era sexto Reverdito, y séptimo Carreras, en un
ágil ritmo, tal que el líder Alejandro Serra no lo podía alcanzar (?).

En parte, la explicación estaría en que Serra reguló su andar. Icardo le desconta-
ba, pero muy poco. En este giro Alejo Gauna desistió de seguir a Peretti. Y del
noveno solo quedó por anotar la desaparición de Yamil Dubs, que hizo méritos
de sobra para quedarse con el quinto puesto.

Este fue a parar a manos de Reverdito, entrando sexto Carreras a un minuto
29 segundos del ganador. Alejandro Serra empleó casi diez segundos más en
completar las diez vueltas (13' 11" 592) pero aún así pasó la línea de meta 10
segundos 239 antes que Icardo.

A Dubs le alcanzaron los 8 giros completados para ser séptimo. Julián Carmody
apenas dio 4 giros, Ariel Watter uno y no registró paso Martín López. No largaron
Patricio López y Hernán Ferrari.

Para el 26 de noviembre está prevista la definición entre los tres pilotos de
Chevrolet, en jornada doble y con 50 % más de puntos.

@AleSpizzirri (texto y fotos)






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miércoles, 1 de noviembre de 2017

Arrancó el zonal de Karting del AMCC

El domingo pasado se inició el último de los certámenes del año, dentro de
la órbita de F.A.E. el zonal de karting del Parque autódromo "Ciudad de
Concordia" que regentea la Sub Comisión de Karting del Auto Moto Club
Concordia, similar a sus "hermanas" zonales de Paraná (KRP), Gualeguaychú
(KAG) y Concepción del Uruguay (KACDU).





Con singular optimismo se afrontó el primer compromiso, para el que se dieron
cita 18 karts. Lo más importante, en nuestra óptica, fue el debut de unos pilotos,
sumado al retorno a las pistas de la chajariense Mariana Panozzo Zénere, que
reside en Concordia por razones de estudio.

A continuación, un resumen de lo que nos hizo llegar Prensa de AKAC (Mario
Pastorini) a quien mucho le agradecemos el informe y las fotos.

"En la jornada dominical el sol se presentó para darle el color adecuado a la
fiesta, que se hizo esperar pero finalmente tuvo su primera fecha". A continua-
ción, recalca que los pilotos participantes se retiraron conformes, más allá del
resultado que les tocó en suerte. 


RESULTADOS GENERALES

110 cc 4T

1º Rodrigo Avit
2º Luis Letroye
3º Leandro Olivieri
4º Guillermo Oribe
5º Leonardo Rondan
6ª  Mariana Panozzo
7º  Mauricio Barbieri (foto de portada)


150 cc 4T "A"

1º  Luis Letroye
2º  Lucas Benigni
3º  Victorio Ballay
4º  Leandro Olivieri
5º  Brian Rondan
6º  Pablo Ferreira



150 cc 4T "B"

1º Leandro González
2º Martín Armanazqui
3º Luis Viviani
4º Jonathan Olivieri
5º Roberto Ríos


Como podemos observar, la experiencia de los pilotos que ya están
compitiendo desde tiempo atrás en el K. Entrerriano pesó y mucho. De
todos modos, siempre lo hemos sostenido, la función de los zonales es
promocionar nuevos valores, aparte de ser la "posibilidad cercana" para
que más de uno entrene o despunte el vicio. Por ser la primera no estuvo
nada mal, con tres debutantes y un esperado retorno.


Informe de Prensa Asociación Karting Autódromo Concordia